San Juan los rituales y agüeros de amor tinerfeños
La celebración del solsticio de verano es tan antigua como la misma humanidad. En un principio se creía que el sol no volvería a su esplendor total, pues después de esta fecha, los días eran cada vez más cortos. Por ello, fogatas y ritos de fuego se iniciaban en la víspera del pleno verano para simbolizar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía.
Una de las costumbres más populares de la fiesta de San Juan en La Laguna, dentro del campo supersticioso, fue la de recoger ayer yerbas medicinales y mágicas, pues es de creencia popular que el sereno caído anoche tiene propiedades no sólo medicinales y profilácticas -que aumentan la efectividad de las hierbas-, sino también amorosas y mágicas.
Los archivos laguneros ocultan historias terribles relacionadas con lo dicho, con actuaciones del Tribunal del Santo Oficio, como es el caso de Beatriz Suárez, de La Laguna, que fue acusada de maleficios y sortilegios, y penitenciada en la capilla de San Juan Bautista.
Agustina Vargas, de 40 años de edad y viuda, vecina de La Laguna, fue acusada de invocar a los diablos ante una cruz, arrojando sal al fuego, con ciertas hierbas, y de que echaba suertes con unas habas que derramaba por el suelo sobre una cruz diciendo la Oración de la Estrella y la de Santa Marta.
Las yerbas que la tradición considera como propias para recoger la noche de la víspera de San Juan Bautista son artemisa, cardo santo, helecho, incienso, romero, ruda, saúco y trovisco (ahuyentan ma-les), laurel, hinojo, ruda y valeriana (atraen amores).
El escritor Julio Torres ha visto en los tallados de los artesonados de la iglesia de San Juan a base de estrellas, soles, medias lunas y facciones humanas, influencias del simbolismo solsticial de la masonería.
Hoy habrá que estar atento porque los abuelos laguneros dicen que el sol sale bailando, se puede amasar el pan sin levadura, nacerá y crecerá con fuerza el cabello si se arranca uno o varios pelos y se colocan, con la punta hacia arriba, dentro de un canuto de una caña rueca que esté plantada, y se podrá ver la isla de San Borondón.
Publicado en el dia.es de Tenerife




