Limpieza de las Piedras y Cristales
Después de adquirir un cristal debes limpiarlo, pero no uses jabón o detergente. El cristal no está sucio sino que debe ser “purificado”.

Vamos al método de la limpieza:
• Sumérgelo en un recipiente transparente con agua y sal, déjalo así durante 24 horas.
• La sal neutraliza la carga negativa, retirando las impurezas y restaurando la armonía y el equilibrio del mineral.
• Después de retirarlo del recipiente, entiérralo en una maceta con tierra durante 24 horas más para que se armonice con los elementales.
• Enjuágalo con agua corriente. Déjalo expuesto al sol por 10 minutos.
• Si lo deseas, enciende un incienso de tu preferencia, agarra el cristal en la mano derecha y deja que el humo del incienso penetre en tu mano y en la piedra.
• Llévalo cerca del pecho, mentalizando todos los fluidos positivos para el cristal.
• Nadie podrá tocarlo. En el caso de que eso suceda, reinicia la limpieza.
• Tú podrás repetir la limpieza después de tres meses.
• Al transportar la piedra o viajar con ella, es mejor envolverla para que no se dañe o lasque.
• Bolsitas de satén, seda, terciopelo u algodón constituyen excelentes fundas para el cristal.





