Tanto los pilotos de Fórmula 1 como los de Motociclismo no pierden de vista a la suerte, ya que varios de ellos siguen sus propios rituales antes de enfrentarse a una nueva carrera.
Ritual de Rossi en cada carrera en búsqueda de la suerte
Ni la Fórmula 1 ni MotoGp, ni las categorías de 250cc y 125cc se salvan del mundo de la suerte y el azar. Es cierto que, poco a poco, la tecnología va ganando un mayor peso, logrando que lo que antes se justificaba con motivos de buena o mala suerte sean inutilizables y se pase a motivos más racionales. También es verdad que la climatología o los accidentes que puedan suceder en cada carrera afectan en el desarrollo de ésta, siendo estos unas causas también poco científicas y más de azar.
Pero la suerte y la superstición no se queda en la aparición de una fuerte lluvia o si algún piloto sufre o provoca un accidente, sino que va más allá. Los propios pilotos, que son capaces de ir a 300 km/h y adelantarse entre ellos a tal velocidad, tambiéns encomiendan a vírgenes, estampitas, medallas, rituales, amuletos,…
En la Fórmula 1, por ejemplo, desde 1950 sólo 2 pilotos han osado llevar el dorsal número 13: Moisés Solana (1963) y Divina Galica (1976), y ninguno de los dos llegó a correr su segunda carrera. Además, Enzo Ferrari, quiso borrar de su vista el número 17, el cual no deseaba llevar desde que su gran amigo Ugo Sivocci perdiera la vida mientras pilotaba su monoplaza con dicho número.
El heptacampeón del mundo de F1, Michael Schumacher, tampoco se escapa de dichos rituales ya que en todas las carreras llevaba una medalla que le habían regalado su mujer e hijos. Sin embargo, un día se la olvidó en el hotel y obligó a que se la fueran a buscar. Alberto Ascari, bicampeón de la F1, ha sido quizá uno de los corredores más supersticiosos de la parrilla, ya que tenía pavor a los gatos negros, llevaba un sinfín de amuletos en cada carrera y ningún miembro de su equipo podía tocar su mono.
Nuestro bicampeón, Fernando Alonso, también es un fanático de los rituales: en cada viaje lleva una baraja de cartas, canta antes de cada carrera en el reservado de su camión para descargar adrenalina y siempre se pone la bota derecha antes que la izquierda. Manías del piloto asturiano, que en su primera etapa en Renault veía cómo los mecánicos de su equipo ponían una serpiente de plástico encima del coche cuando éste estaba en el box para ahuyentar la mala suerte.
La ropa interior también causa furor entre los amuletos. Felipe Massa ha reconocido que si la calificación del sábado le va bien, el domingo lleva los mismo calzoncillos; Raikkonen lleva varios años corriendo con los mismos calcetines; mientras que David Coulthard llevaba, también durante varios años, unos mismo calzoncillos, azules, hasta que un médico se los tuvo que cortar tras un grave accidente.
Las motos tampoco están fuera de los rituales de superstición de algunos de sus pilotos. Sobre el número 13 que antes hacíamos referencia, Ángel Nieto es un claro ejemplo. Siempre que se lo preguntan, él recuerda que no ha ganado 13 títulos mundiales, sino que en su palmarés él tiene 12+1 títulos. Cuestión de superstición. Pero no es el único caso.
Valentino Rossi es otro gran nombre en el mundo de los rituales en el motor, ya que il Dottore se viste siempre en el mismo orden y antes de ponerse el casco se moja los dedos, se frota los ojos y repasa que el pendiente esté en su sitio. Al llegar junto a su moto, se agacha junto a la estribera derecha de la misma y permanece en esa posición unos segundos.
Dani Pedrosa, que al caerse este año en un test en Malasia se cambió su número de siempre (el 26) por el 2 del subcampeón, evita que sea una azafata quien le aguante el paraguas en la parrilla de salida y que, en cambio, lo haga un miembro de su equipo.
Jorge Lorenzo prefiere salir al circuito después de haber visto alguna escena de una de las películas de Rocky Balboa, además de cambiarse de casco (rojo o dorado) en función de los últimos resultados obtenidos con cada color. Toni Elías, el tercer piloto español en la categoría reina del motociclismo, antes de ponerse el mono se pone una medalla de la Verge de Montserrat, patrona de Catalunya, la misma imagen que lleva en el manillar de su moto. Álex Crivillé, campeón de 500cc en 1999, reconoce que como amuleto llevó durante mucho tiempo una misma camiseta bajo el mono, además de afeitarse siempre la noche anterior a la carrera.
Segurmante no serán los únicos deportistas que se enfundan una serie de amuletos o rituales, pero, si más no, estos son bastante curiosos.
Publicado en motor21.com