La Astrologia en el Neolítico
El neolitico también contó con adivinos y astrólogos que interpretaban signos y augurios, sueños y movimientos de los cuerpos celestes, dictaban oráculos y daban a conocer las revelaciones.
La tradición mántica se desarrolló así como una pseudociencia, bajo tales adivinos y videntes, que a menudo por una auténtica fuerza oculta, estimulada por un entrenamiento técnico, revelaban saberes misteriosos, o determinaban el curso de los sucesos, mediante experiencias de éxtasis y visiones, portentos, augurios, auspicios, hepatoscopia y pronósticos astrológicos.
La tradición mántica se relacionaba con los agüeros, sueños y oráculos, pero también, en algunos casos, con funciones
El oficio del vidente estaba estrechamente relacionado con el de adivino, ya que la palabra se consideraba medio de comunicación verbal con la divinidad, mediante un cambio sacramental de voces entre el locutor humano y el auditor divino.
La supuesta revelación, recibida directamente por medio de éxtasis o visiones, o por cualquier otra forma de manifestaciones proféticas, se daba a conocer como enunciación de un oráculo divino, teniendo una validez absoluta para el creyente, y ninguna para el no creyente, pero en estos siglos eran todos creyentes.




