El Mandala representa el área sagrada dentro de la que pueden surgir experiencias espirituales. La relación que se establece a través de la contemplación de la geometría del Mandala incita a un estado de meditación que ayuda a explorar los rincones de la psique. Los Mandalas se describen como diagramas del cosmos en un sentido externo y -en un sentido interno- como guías hacia prácticas de meditación.
Para meditar con tu Mandala, basta con ponerlo en frente de ti, a la altura de tus ojos a una distancia de aproximadamente 80 cm. En un ambiente tranquilo, en completo silencio o con música relajante. Fija tu mirada en el centro del mismo pero a la vez observando el “todo”, intentando pestañear lo menos posible (con la vista algo fuera de foco). Deja que tus pensamientos fluyan sin aferrarte a ellos. La persona que está meditando tiene que situarse en el centro del Mandala pensando que se relaciona integralmente con el intrincado diseño del Universo.
Al cabo de dos o tres minutos podrás observar cómo los colores y las formas comienzan a “brillar”; al continuar unos minutos más, empezarás a sentir cómo la energía actúa en todo tu cuerpo, incluso alterando estados de conciencia.
Verificarás una purificación directa a través del lagrimeo de tus ojos, debido a la fuerza de los intensos colores y de las formas.
El tiempo para meditar con tu Mandala es relativo; los efectos terapéuticos comienzan a producirse casi inmediatamente desde que tenemos un contacto visual profundo con el mismo. Sería conveniente meditar unos quince minutos diarios; cuanto más tiempo, mejores resultados dará.
Publicado en Suryamandalas
La palabra sánscrita Yantra proviene del prefijo “yan” que significa “concebir”, “concepción mental”. Yantra, pues, significa literalmente, “instrumento”. Hace referencia a ciertas representaciones geométricas complejas de niveles y energías del cosmos (personalizadas bajo la forma de la deidad escogida) y del cuerpo humano (en cuanto réplica microcósmica del macrocosmos).
El Yantra hindú tiene una función similar a la que posee el mandala del Tantrismo tibetano. Lo que los diferencia es que el mandala tiene un diseño mas pictórico y se dibuja sobre una base circular que contiene sus elementos constituyentes. El Yantra es, por tanto, una clase de mandala empleada por el tantrismo y cuyas imágenes son exclusivamente geométricas.
El Yantra típicamente consiste en un borde cuadrado que incluye círculos, pétalos de loto, triángulos y un punto-raíz central conocido como bindu, representando la matriz creadora del universo y la puerta de acceso a la Realidad trascendental.
El Yantra proporciona un punto de concentración que es una ventana al absoluto. La idea es hacer el Yantra tan real, interna y externamente, que llegue a cobrar vida. De esta forma, absorbe completamente la atención del yogui hasta tal punto que no se puede diferenciar si el Yantra está en su interior o es el practicante quien penetra en el Yantra.
Si se efectúa con éxito, este ejercicio catapultará al practicante (sâdhaka) hacia la conciencia pura, más allá de la distinción entre sujeto y objeto.
Algunos rituales con Yantra se utilizan también de forma terapéutica. Además, se pueden crear yantras específicos para una enfermedad o una persona concreta, como amuleto que lleva a cabo curas mágicas. En todo caso, la efectividad del Yantra dependerá de la calidad de concentración y visualización del adepto, además de su dominio de las energías sutiles.
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Mandala (Sánscrito: “círculo”) para los hindúes y para el budismo tántrico es un diagrama simbólico usado en ritos sagrados y como un instrumento de Meditación. El Mandala es básicamente una representación del Universo, un área consagrada que sirve como receptáculo para los Dioses y como punto de unión de las fuerzas universales.
El hombre (el microcosmos), mentalmente “entrando” en el Mandala y penetrando hacia su centro, es una analogía de los procesos cósmicos de desintegración y de reintegración.
En la cultura occidental, fue Carl G. Jung, quien los utilizó en terapias con el objetivo de alcanzar la búsqueda de individualidad en los seres humanos.
Según Carl Jung, los mandalas representan la totalidad de la mente, abarcando tanto el consciente como el inconsciente. Afirmó que el arquetipo de estos dibujos se encuentra firmemente anclado en el subconsciente colectivo.
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