La primera ocasión en que el Ojo Udyat se utilizó como amuleto fue cuando Horus utilizó uno para devolver la vida a Osiris.
Como amuleto gozó de gran importancia siendo considerado uno de los más poderosos: potenciaba la vista y la visión, contrarrestaba los efectos del mal de ojo, protege al difunto y sirve de remedio y protección contra las enfermedades oculares. Y es en el aspecto de protección del difunto cuando encontramos también referencias no sólo al regocijo de su ofrenda sino a la capacidad de convertirse el propio difunto en el mismo Ojo de Horus con la finalidad de conseguir el poder de inspirar miedo en otros, el fiero Ojo de Horus que protege al difunto. (Textos de los Sarcófagos: Encantamiento 316; ver “infra”).
Como establece Hornung, el Ojo de Horus, al igual que Maat, encarna el “mundo feliz”, el estado perfecto, el orden, lo imperturbado; Maat es el orden que rige y se encuentra en la base del mundo, pero este orden es perturbado y debe ser repuesto a su situación original; de la misma forma el Ojo de Horus ha sido dañado y una vez sanado es repuesto o reconstruído para “restituirlo a su pureza original”.
En este sentido, las ofrendas de Maat entre las que se encuentran las escenas oferentes de Maat (estatuilla con la forma de la diosa que los reyes ofrendan) a determinados dioses por parte de los reyes y que son representadas en numerosos templos (ej: primer pilono del Ramesseum en el que Ramsés II ofrece Maat a Ptah) podrían relacionarse con la ofrenda por excelencia en la que se convirtió el Ojo de Horus, el Udyat, en cuanto a su finalidad: conseguir que la justicia y el orden permaneciesen o fuesen repuestas.
Por primera vez en la historia, la momia del faraón egipcio ha sido desvelada al público, cuando se cumplen 85 años de su descubrimiento por el arqueólogo británico, Howard Carter, en el valle de los reyes de Luxor.
“El rey niño” ha abandonado su sarcófago dorado y descansa ya en una urna de plexiglas en la que se controla a la perfección los niveles de temperatura y humedad.
“El mayor problema es que 5.000 personas visitan diariamente esta tumba- explicaba Zahi Hawaas, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades- Cada visitante, con el aliento, exhala unos 20 gramos de agua, que luego se convierten en sal. A ese ritmo, en unos 50 años, la momia estaría totalmente destruida”
Tutankamón está partido en 18 porciones que han tenido que ser pegadas. Es la huella dejada por su descubridor, que desenvolvió el cadáver y lo dejó expuesto al sol para hacerse con los amuletos que escondía la momia.
Dios egipcio venerado ya desde el Imperio Antiguo. Su nombre significa “Cocodrilo”.En los Textos de las Pirámides se dice que era hijo de Neith y recibe el nombre de “enfurecido” que “arrebata a las mujeres de sus maridos siempre que lo desea”; también hace que estén verdes las riberas y la hierba de los campos. Sobek era un dios acuático y también era el “Señor de Baju”, la montaña mitológica del horizonte, en donde se aseguraba que tenía un templo hecho de cornalina. Se relacionó con otros dioses como Osiris y Amon y, en especial con Ra (Sobek-Ra). También se le relacionó con el rey, pudiendo actuar como un símbolo de la potencia y el poder faraónicos. En cuanto a su iconografía, puede aparecer representado como un cocodrilo o como un hombre con cabeza de cocodrilo. Generalmente llevaba un tocado con el disco solar con cuernos y plumas altas. Con aspecto semi-humano también podía ser visto con una peluca tripartita. Sobek gozó de una especial importancia en el Imperio Medio, como se ve en los nombres de algunos de los reyes egipcios de las Dinastía XII y XIII : Sobekneferu o Sobekhotep. Los principales centros de culto estaban en la antigua Shedet (Krokodilopolis, la moderna Medinet al-Fayum) y en Kom Ombo, con un templo dedicado a éste, su hijo Jonsu y su esposa Hathor.