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23, July , 2010
Un circulo mágico sirve para proteger y anular energías negativas, basta con hacer un circulo con la mina de un lápiz que empiece y termine, hay que dibujarlo en el suelo, estando tu dentro de el, despues cara a ti en medio del circulo una cruz, sales y con alcohol de quemar dibujas el circulo y la cruz, lo enciendes con una cerilla y mientras arde visualizas como toda la energía negativa se evapora con las llamas y solamente queda energía positiva, este se puede realizar todos los días si uno quiere. (mucho cuidado, ya que requiere de alcohol de quemar y fuego, mejor realizarlo en espacios abiertos.)
El círculo es un símbolo muy poderoso; es el símbolo del infinito, de la unidad, de la creación y del ciclo de las estaciones del año. Todo trabajo mágico debe realizarse dentro de un círculo.
Cuando creamos nuestro propio círculo mágico lo que estamos haciendo es protegernos de cualquier presencia dañina además de concentrar el poder de las invocaciones al realizar la magia.
El círculo mágico delimita un espacio seguro dentro del cual concentramos toda la enérgica necesaria para la realización de nuestros rituales mágicos.
Para crear su círculo mágico haga lo siguiente:
Póngase en una posición cómoda, la cual puede ser sentado en una silla con la espalada bien recta, los brazos relajados, las manos apoyadas sobre las piernas y un pie a la altura del otro, o bien, asuma la posición de “flor de loto”
Ponga música relajante ya que le ayudara en su concentración.
Cierre los ojos y respire profundamente
Imagine una burbuja frente a usted, la cual va aumentando de tamaño poco a poco hasta que usted pueda entrar en ella.
Entre en la burbuja y siéntase protegido de todo lo malo que hay afuera.
Relaje su cuerpo desde la cabeza hasta los pies.
Imagine que su burbuja lo traslada a un lugar que sea de su agrado (una playa, un bosque, etc.).
Llénese de energía positiva imaginando que los seres superiores lo protegen.
Visualice que la burbuja lo traslada a su sitio.
Salga de la burbuja imaginaria y vea como se hace pequeña de nuevo.
Publicado por olivilla en http://www.misabueso.com/
2, January , 2010
Si queremos ser capaces de hacer conjuros, establecer estrategias mágicas y llevar a cabo la preparación de fórmulas magistrales, primero antes de empezar hay que tener claro, cuáles son los principios sobre los que se mueve la magia.
Muchas personas cometen el error de no creer en la efectividad de la magia,pensando que de esta forma un acto ritual no les afectará.
Tambien hay gente que cree que un acto mágico es un proceso automático y que basta con encender un par de velas a la luz de la luna, lunera y formular un deseo, para que los propositos se cumplan. El hecho de no creer en magias no nos inmuniza ante ellas.
Así diriamos que la magia es, basandonos en una definición clara y objetiva, el arte de la modificación o permutación de aquello que está establecido.
Hacer un acto mágico es cambiar una situación por otra,para encaminarla hacia los fines que deseamos y necesitamos, tambien hay limitaciones como el azar o las cosas imposibles.
La magia es la capacidad que tenemos todas las personas para transformar una situación, porque cada ser de nosotros es un ser de energía que respira, piensa, actúa, sueña, habla y ejecuta. Por eso mientras estemos en condiciones de mantenernos vivos somos magos en potencia.
La magia no es tan solo un ritual, tambien es magia animar a una persona depresiva y lograr que tras una charla, se encuentre algo mejor. Es magia ayudar a los hijos a superar un problema que ven ante sí como una gran montaña. Será magia salir de de un atasco airoso, sin rencores ni rabias innecesarias.
Pensareis que estos ejemplos tienen muy poco de mágicos, la magia no es salir volando,je,je,por los aires o lograr que nos toque la lotería, cosa que estaría muy bien,je,je. La magia es ante todo cambiar una situación energética por otra y ver que a partir de ese momento la vida se nos modifica.
Se deduce que la acción magica afecta al pensamiento y a nuestras propias acciones, pero tambien a las ganas , cariño e impulso vital que le pongamos a todo ritual, si con una charla pudimos ayudar a alguien depresivo …hemos logrado que su mente se tranquilice , que su energía flulla en una dirección más armónica, habremos llevado a cabo, una “permutación” de lo que aparentemente estaba establecido. La magia se ha realizado.
Insisto, la magia es energia, si tenemos apatía, falta de iniciativa, falta de constancia,desesparanza o miedo la magia no funcionará, así y por último resumo en 3 puntos importantes lo que diremos que la magia es:
1- EL PENSAMIENTO QUE SENTIMOS POR TODO AQUELLO QUE RECORDAMOS.
2- LA MAGIA ES TAMBIEN DESEAR MODIFICAR LAS SITUACIONES YA SEAN LAS PROPIAS O LAS AJENAS.
3- LA PUESTA EN MARCHA, CON GANAS, FUERZA, VALENTIA E ILUSION DE UNA FORMA DE HACER, SENTIR Y EJECUTAR. YA QUE DE LO CONTRARIO, SI NO SOMOS CAPACES DE ESFORZARNOS UN POCO EN AQUELLO QUE VAMOS A REALIZAR LUEGO NO PODEMOS QUEJARNOS SI EL RESULTADO NO ES POSITIVO.
Sobre la magia hay muchos otros puntos interesantes a tratar, como por ejemplo, los colores de la magia, los conjuros, los hechizos, las formulas magistrales, el pensamiento, como y que pensar cuando se realiza un conjuro o hechizo, aprender a trabajar, las actitudes de los magos, sistemas para entrenar el pensamiento y prollectar la energia.
Para mi una de las cosas mas importantes es tener cuidado con lo que decimos y con lo que pedimos, porque podemos hacer daño enviando energia negativa
Publicado por olivilla en http://www.misabueso.com/
17, June , 2009
La celebración del solsticio de verano es tan antigua como la misma humanidad. En un principio se creía que el sol no volvería a su esplendor total, pues después de esta fecha, los días eran cada vez más cortos. Por ello, fogatas y ritos de fuego se iniciaban en la víspera del pleno verano para simbolizar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía.
Una de las costumbres más populares de la fiesta de San Juan en La Laguna, dentro del campo supersticioso, fue la de recoger ayer yerbas medicinales y mágicas, pues es de creencia popular que el sereno caído anoche tiene propiedades no sólo medicinales y profilácticas -que aumentan la efectividad de las hierbas-, sino también amorosas y mágicas.
Los archivos laguneros ocultan historias terribles relacionadas con lo dicho, con actuaciones del Tribunal del Santo Oficio, como es el caso de Beatriz Suárez, de La Laguna, que fue acusada de maleficios y sortilegios, y penitenciada en la capilla de San Juan Bautista.
Agustina Vargas, de 40 años de edad y viuda, vecina de La Laguna, fue acusada de invocar a los diablos ante una cruz, arrojando sal al fuego, con ciertas hierbas, y de que echaba suertes con unas habas que derramaba por el suelo sobre una cruz diciendo la Oración de la Estrella y la de Santa Marta.
Las yerbas que la tradición considera como propias para recoger la noche de la víspera de San Juan Bautista son artemisa, cardo santo, helecho, incienso, romero, ruda, saúco y trovisco (ahuyentan ma-les), laurel, hinojo, ruda y valeriana (atraen amores).
El escritor Julio Torres ha visto en los tallados de los artesonados de la iglesia de San Juan a base de estrellas, soles, medias lunas y facciones humanas, influencias del simbolismo solsticial de la masonería.
Hoy habrá que estar atento porque los abuelos laguneros dicen que el sol sale bailando, se puede amasar el pan sin levadura, nacerá y crecerá con fuerza el cabello si se arranca uno o varios pelos y se colocan, con la punta hacia arriba, dentro de un canuto de una caña rueca que esté plantada, y se podrá ver la isla de San Borondón.
Publicado en el dia.es de Tenerife
25, October , 2008
Esa costumbre que nos parece tan americana de disfrazarse y pedir caramelos, la noche del 31 de octubre, no podría ser más europea. Proviene nada menos que de los antiguos celtas y tiene más de 2.500 años. El año celta terminaba el 31 de octubre, según nuestro calendario, y el ganado era conducido de los prados a los establos.
La tradición cuenta que los espíritus podían salir de sus sepulturas y apoderarse de los cuerpos de los vivos para volver a vivir. Si los mortales no accedían a sus peticiones se exponían a conjuros, maldiciones y travesuras, de ahí viene la famosa frase “Truco o trato”. Para evitarlo, los celtas ensuciaban sus casas con calaveras, huesos y todo tipo de materiales tétricos y desagradables, y también se disfrazaban de monstruos para asustar a los muertos y que pasasen de largo.
Tras la invasión de los romanos, ambas culturas se mezclaron y la fiesta de los muertos se fusionó con las fiestas romanas de Pomona, dedicadas a la diosa de la fertilidad, de tal manera que la tradición celta pudo sobrevivir conservando gran parte de sus ritos.
Como en todas las celebraciones populares, la Iglesia Católica decidió sincretizar sus santos con los dioses paganos y sustituyó Sambain (que así se llamaba entonces) por el Día de Todos los Santos. En inglés es el All Hallows’ Day y la noche anterior es la All Hallows’ Eve, de donde posteriormente salió Halloween.
La fiesta llegó a los Estados Unidos gracias a los emigrantes europeos del siglo XIX, pero no se popularizó hasta 1921 en Minnesota, desde donde se fue contagiando a otros estados y después se internacionalizó gracias a la televisión. Pero esto aclara que Halloween no es una fiesta americana, ni mucho menos.
Algunos elementos típicos y sus leyendas
La calabaza. Jack, un irlandés juerguista y bebedor, se encontró con el diablo en una taberna, la noche del 31 de octubre. El demonio quiso llevarse su alma y Jack se la vendió a cambio de un último trago. Satán se convirtió en una moneda para que pagara su cerveza y el irlandés, astutamente se la metió en el bolsillo junto a un crucifijo que llevaba, impidiendo así que el diablo escapara. Finalmente lo liberó bajo la promesa de que no volvería a pedirle su alma hasta pasado, al menos, 10 años. Y el diablo no tuvo más remedio que acceder.
No obstante, transcurrido ese tiempo, ambos volvieron a encontrarse y Jack accedió a irse con el diablo, si éste le bajaba una manzana de un árbol muy alto. Cuando el demonio saltó sobre la copa del manzano, Jack dibujó a toda prisa una cruz en el tronco, impidiéndole otra vez que pudiera bajar. Así el diablo fue liberado con la promesa de no volver a pedir el alma de Jack ni aceptarla en ningún caso.
Cuando Jack murió, las puertas del cielo le fueron cerradas por su mala conducta en vida. De modo que cuando trató de entrar en el infierno, el diablo lo envió de vuelta recordándole su promesa. El camino de vuelta era tan oscuro que el demonio le regaló un carbón encendido para alumbrarse. Jack lo colocó sobre el nabo que se iba comiendo para que no se apagara, ya que sabía que estaría condenado a vagar en las tinieblas eternamente.
Por eso, los pueblos célticos ahuecaban los nabos para introducir carbones encendidos en su interior e iluminar así el camino a casa para sus difuntos queridos, a la vez que se protegían de los malos espíritus. Hasta que los irlandeses que llegaron a América conocieron la calabaza, más grande y fácil de vaciar. Ese sería el nuevo candil de Jack.
Truco o trato. Esta costumbre nace de la persecución de los protestantes contra los católicos en la Inglaterra de los siglos XVI y XVII. Como consecuencia de estas persecuciones el rey Jaime I y su Parlamento (protestantes todos ellos) fueron víctimas de un intento de atentado fallido, ya que uno de los conspiradores, Guy Fawkes, delató a sus compañeros bajo tortura. Igualmente lo ejecutaron.
Esto dio lugar a una fiesta burlesca parecida al carnaval. Los luteranos, para celebrar la fecha en que se descubrió la traición, se disfrazaban con máscaras terroríficas y entraban en las casas de los católicos para exigir cerveza y dulces que, si no se los daban, se exponían a cualquier tipo de represalia. Hacemos un trato, tú me das lo que te pido y yo no te asusto: truco o trato.
Costumbre que también se exportó a Estados Unidos con el nombre del día de Guy Fawkes pasándose al 31 de octubre. Actualmente son sobre todo los niños los que se disfrazan para salir a pedir caramelos por las calles de la ciudad, seguramente sin saber que celebran el día de la traición.
Otra leyenda cuenta que en la Europa del siglo IX cada 2 de noviembre los cristianos iban de pueblo en pueblo pidiendo “tortas de alma”, es decir, pan dulce cortado en trozos. Y cuantos más pedazos recibían más prometían rezar por las almas de los familiares fallecidos de aquellos que se las habían regalado. Más tarde esta costumbre derivó en la idea de que los celebrantes, disfrazados de muertos, iban de casa en casa recolectando comida, que posteriormente se ofrecería a los muertos.
Costumbre que actualmente se sigue perpetuando en países centro y sudamericanos, como México, donde se construyen pequeños altares llenos de comida y ofrendas para que los muertos, al volver a nuestro mundo, tengan con qué alimentarse y no se vuelvan contra los vivos.
Las hogueras. Esta historia tiene miga. Se cuenta que los druidas, durante la noche del 31 de octubre, encendían una hoguera gigante para celebrar el año nuevo. La nueva vida y, por tanto, una oportunidad para aumentar sus poderes. Para ello quemaban animales y seres humanos como sacrificio al dios Sol y a Sambain, la divinidad de la muerte.
Para la ceremonia la gente se disfrazaba para ahuyentar a los malos espíritus, vistiéndose ellos mismos así para evitar ser atacados. Para ello utilizaban pieles de animales y cabezas o máscaras con sangre, que durante la ceremonia se iba coagulando, cuanto más espantoso mejor.
Y entonces practicaban la adivinación, saltaban las llamas o las atravesaban, bailando y cantando. Tradición de la que sólo ha quedado la intención de disfrazarse aunque el tipo de disfraz haya evolucionado mucho.
Las manzanas. La tradición de morder la manzana viene como símbolo de fortuna. Para empezar, la primera persona que consigue morder la manzana (atada con un hilo y colgando del techo) sin usar las manos será la primera en casarse el año siguiente, y a ver quién es el valiente que juega.
Después se pela la manzana, tratando de que salga una sola monda de la piel, lo cual será un signo de la longitud de la vida de la persona.
Aunque sobre las manzanas y los espejos hay un sinfín de supersticiones que aseguran que si cumples un rito concreto con estos objetos, obtendrás la respuesta a una pregunta o bien, en el propio espejo se te mostrará la imagen de aquello que debes saber.
Por último, en Escocia se suelen colgar las manzanas de las puertas y si alguien las toca o las tira al suelo durante la noche de Halloween, su destino será morir ese mismo año.
Los gatos negros. Para otras culturas han sido objeto de culto, pero para los celtas, significaban todo lo contrario. Es un animal diabólico que inspira un miedo muy particular. Unos pensaban que los gatos negros eran personas a las que los malos espíritus habían convertido en gatos, con lo que se decía que los gatos eran personas malditas.
Pero también se cuenta que los gatos negros no son más que el disfraz que utilizaban las propias brujas para pasearse tranquilamente por el mundo de los vivos y no ser reconocidas. De hecho, la diosa céltica Wicca (de donde procede la palabra en inglés Witch, es decir, bruja) se convirtió en gato negro para poder cometer incesto con su propio hermano: Lucifer.
De ahí también viene la tradición que advierte de que cruzarse con un gato negro en la noche de Halloween, trae muy mala suerte, aunque, como en todo, hay un remedio, que es el de dar siete pasos hacia atrás, por el mismo camino que se ha venido. Y la maldición se romperá…
Las brujas. Tradicionalmente los akelarres en los que las brujas compartían sus hechizos y recetas sobre la magia negra tenían lugar dos veces al año: el 30 de abril y el 31 de octubre. Esta reunión era convocada por el mismísimo Satanás y ellas acudían velozmente sobre sus escobas. Así, como conocedoras de la magia, se las consideraba poseedoras de la máxima sabiduría.
Las brujas son adoradoras de las deidades de la naturaleza y poseen talismanes vivos (como los búhos, gatos y serpientes) y símbolos con los que pueden extraer y potenciar todo tipo de poderes. Es decir, invocan a espíritus malévolos y estos se introducen en el cuerpo de ese animal, que pasa a ser un talismán para ellas.
De hecho, como decíamos anteriormente, la palabra bruja, es decir, witch en inglés, deriva directamente del término celta wicca, que quiere decir sabio.
Publicado en Revista 80 Dias por Paloma Gil
11, September , 2008
El malagueño Rafael Martín Soto, doctor en Historia por la Universidad de Málaga, ha recogido en 692 páginas la historia de los delitos mágicos en la región durante la Inquisición, un libro que confirma que Málaga, junto a Granada, son las capitales andaluzas con más casos de brujería documentada y juzgada. ´Magia y vida cotidiana. Andalucía siglos XVI-XVIII´ ha sido editado por Renacimiento, y revela que la región en la que vivimos se practicó la brujería, y mucha.
Martín Soto ha usado como base las actas de los juicios sobre delitos mágicos durante la Inquisición además de las notas que tomaron los fiscales en el desarrollo de los casos, escritos que descubren que, como ocurre en la actualidad, había mucho farsante que vivía del engaño en las artes de la magia, aunque, eso sí, aparecen casos que pueden llegar a poner los vellos de punta a más de un incrédulo.
El experto explica que los delitos mágicos que más condenas obtenían eran los que utilizaban objetos consagrados, como una hostia. “La Inquisición castigaba la mezcla de lo sagrado con lo profano”, aclaró Martín Soto. Y es que entre los siglos XVI y XVIII existía hasta un mercado negro de hostias consagradas. “Había gente que comulgaba cuatro veces al día pero que no se comía la hostia para poder venderla después”, contó el doctor en Historia. Dichas obleas eran utilizadas después para algunos ritos que prometían dinero, amor, suerte o desgracias para un enemigo.
Las monedas también entraban en el juego de la magia. “Se bautizaban para ser utilizadas en un ritual. Más tarde, se usaban las monedas para hacer la compra y por la noche, se decía que si llamabas a la moneda por su nombre, a la mañana siguiente la moneda aparecía en casa de su dueño con lo que tuviera alrededor”, indicó. “Si estaba dentro de una bolsa de dinero, aparecía la moneda con el resto del dinero de la bolsa”, manifestó el experto, citando los documentos de la Inquisición.
Rechazado por el diablo. Uno de los casos más espeluznantes que recoge el libro de Martín Soto es el de un malagueño llamado Pedro Felipe José Bravo, un criminal adinerado que se hizo hechicero y que logró un notable éxito en conjuros sexuales, una de sus dos obsesiones. La otra, se la pueden imaginar: consiguió que una joven muy prudente y casta que sólo salía de su casa los domingos para ir a misa con su madre se escapara todas las noches para meterse en el lecho de Pedro Felipe, algo que según manifestó el hechicero logró con sólo rozar la falda de la joven con una varita que le dio uno de sus maestros. El fracaso vino con el deseo de conseguir más dinero: quiso vender su alma al diablo, pero éste le rechazó. Incluso pidió permiso a Dios y a la Virgen para poder hacer un pacto con el demonio, pero cayó en saco roto. Desesperado, intentó un conjuro con el que tenía que matar a tres niños sin bautizar y, después de pasar una noche entera a las puertas de un hospicio sólo consiguió asesinar a un bebé y enfermar gravemente, lo que Pedro Felipe vio como un castigo de Dios. Arrepentido, puso su devenir en las manos de la Inquisición, y confesó sus pecados. Es sólo una de las muchas historias del lado oscuro.
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